Mezclar colores — Arte, 11–13
Aprende cómo un pequeño conjunto de pinturas puede crear muchos colores y por qué el resultado depende de cuáles mezcles.
Un color puede cambiar
La pintura no tiene por qué conservar el color que tenía en el bote. Mezclar amarillo y azul puede producir verde; añadir blanco aclara un color y añadir negro normalmente lo oscurece. Los artistas usan estos cambios para mostrar luz, sombras, distancia y ambiente.
Por qué mezclan los artistas
El problema es que el mundo contiene muchos más colores de los que caben en una caja de pinturas. Si un artista usara un color preparado para cada objeto, la imagen podría parecer plana y separada de la luz que lo rodea. Mezclar permite acercarse a lo que se ve, en vez de memorizar nombres como «verde».
Pintar una manzana verde
Empieza con dos cucharadas de amarillo y añade una de azul. Mezcla: obtendrás un verde intenso. Añade un poco de blanco en el lado que mira a la lámpara y mezcla una cantidad mínima de azul verdoso en el borde sombreado. La manzana pertenece a la misma familia de colores, pero la luz la hace parecer viva.
La mezcla embarrada
Un error frecuente es seguir añadiendo todos los colores disponibles hasta que la pintura se vuelve marrón o gris. Parece razonable, porque más ingredientes parecen prometer un resultado más exacto, pero cada color extra puede anular parte de los demás. Prueba primero con una pequeña cantidad y añade solo lo que falte.
El color en el trabajo real
Ilustradores, diseñadores de interiores y maquilladores ajustan el color a una superficie, una luz o una persona. Un diseñador gráfico puede probar un azul en una pantalla y en una impresión, porque cada medio puede mostrarlo de forma distinta. Mezclar colores resulta útil cuando importa el tono exacto, no solo la familia de colores.
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