Animación — Arte, 11–13
Cómo una secuencia de imágenes quietas puede hacer que tus ojos vean movimiento, cambios y paso del tiempo.
Movimiento hecho con imágenes quietas
La animación crea la sensación de movimiento al mostrar imágenes quietas una tras otra. Cada imagen cambia un poco y tu cerebro une esos cambios en una acción. Quien anima decide qué se mueve, qué permanece quieto y cuánto dura cada momento, así que el tiempo se convierte en parte del dibujo.
¿Por qué se usan fotogramas?
Un dibujo puede mostrar una posición, pero por sí solo no muestra una acción desarrollándose en el tiempo. Los artistas necesitaban hacer visible el movimiento sin dibujar continuamente una línea que se mueve. Al colocar imágenes cambiantes en secuencia, la animación resuelve ese problema y permite controlar la velocidad, las pausas y las transformaciones.
Animar una pelota que bota
Haz un pequeño folioscopio de 12 páginas. En la página 1, dibuja la pelota arriba; en las páginas 2–5, colócala cada vez más abajo y aplástala un poco en el suelo; en las páginas 6–9, estírala hacia arriba; termina arriba en la página 12. Pasa las páginas: las distancias cambiantes hacen que acelere y frene.
No todos los fotogramas tienen que cambiar igual
Un error comprensible es mover el objeto la misma distancia en cada fotograma, porque los pasos iguales parecen ordenados. Pero esa separación constante hace que el movimiento parezca mecánico, sin aceleración ni frenado naturales. Deja los fotogramas más juntos cuando el objeto va lento y más separados cuando va rápido.
La animación fuera del folioscopio
La animación aparece en películas, juegos, anuncios, mapas del tiempo y diagramas científicos. Un juego la usa para mostrar a un personaje corriendo; un mapa meteorológico usa colores o flechas en movimiento para mostrar cambios con el tiempo. Puedes usar una animación breve para explicar algo difícil de entender en una sola imagen quieta.
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