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El efecto invernadero calienta los planetas — Ciencias, 14–17 años

Algunos gases absorben y vuelven a emitir radiación infrarroja, frenando la pérdida de calor hacia el espacio. El efecto natural hace habitable la Tierra; aumentarlo cambia el balance energético del planeta.

Cómo funciona el efecto invernadero

La luz solar aporta energía a la Tierra y la superficie caliente devuelve parte de ella como radiación infrarroja. Los gases de efecto invernadero absorben parte de esa radiación y la emiten de nuevo en todas direcciones, también hacia la superficie.

El problema que explica

Sin el efecto invernadero natural, la Tierra perdería calor mucho más deprisa y su superficie media sería mucho más fría. Los científicos desarrollaron esta explicación para entender por qué la temperatura de un planeta no depende solo de la luz solar.

Ejemplo resuelto: comparar planetas

Venus recibe luz solar, pero su espesa atmósfera de dióxido de carbono retiene mucha radiación infrarroja. Su superficie está a unos 465 °C, mucho más caliente que la superficie media de Mercurio, aunque Mercurio está más cerca del Sol. La atmósfera importa.

El error de la “trampa del calor”

Es razonable imaginar los gases de efecto invernadero como una tapa que impide escapar todo el calor. En realidad, el calor sigue saliendo al espacio; los gases ralentizan esa salida al absorber y volver a emitir radiación infrarroja. El equilibrio cambia hasta que la energía saliente iguala a la entrante.

Dónde se aplica

Los científicos del clima usan la física del efecto invernadero en modelos que prueban cómo los cambios en gases, nubes, hielo y océanos afectan a la temperatura. La misma idea ayuda a interpretar mediciones de satélites y diferencias entre planetas.

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