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La gravedad da forma a las órbitas — Ciencias, 14–17 años

Una órbita es una caída continua en la que un objeto se mueve de lado tan rápido que sigue sin chocar con el cuerpo hacia el que cae.

Caer alrededor de un planeta

La gravedad atrae un objeto en órbita hacia un planeta o una estrella. El objeto también se mueve de lado, así que sigue cayendo más allá de la superficie sin chocar. Su trayectoria se curva porque la gravedad cambia continuamente la dirección del movimiento.

¿Por qué explicar las órbitas?

El cielo muestra trayectorias regulares: lunas, planetas y satélites artificiales no se mueven simplemente en línea recta. La gravedad explica tanto la atracción hacia un cuerpo grande como las trayectorias curvas observadas. No hace falta imaginar un empuje constante alrededor del círculo.

Un satélite en órbita baja

Imagina un satélite a 400 km sobre la Tierra, moviéndose de lado a unos 7,7 km/s. La gravedad terrestre lo atrae hacia abajo, pero cada segundo avanza lo suficiente de lado para que la superficie curva se aleje bajo él. El resultado es una órbita repetida, no estar suspendido.

Estar en órbita no es flotar

Los astronautas en órbita parecen no tener peso, así que es razonable pensar que la gravedad ha desaparecido. A la altura de la Estación Espacial Internacional, la gravedad sigue siendo fuerte. El astronauta y la estación caen juntos, y la velocidad lateral hace que sigan evitando la Tierra.

Satélites de los que dependemos

Las órbitas de los satélites permiten la navegación, las previsiones meteorológicas y las comunicaciones. Los ingenieros eligen altura y velocidad según la tarea: una órbita baja ofrece imágenes detalladas, mientras una geoestacionaria mucho más alta puede permanecer sobre una región. Cada opción tiene límites y costes.

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