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Los imanes y las fuerzas magnéticas — Ciencias, 7–10 años

Los imanes pueden atraer algunos materiales sin tocarlos, y sus polos influyen en cómo interactúan.

La idea

Un imán puede atraer ciertos materiales, como el hierro y el acero, aunque haya un pequeño espacio. Todo imán tiene dos extremos llamados polos. Los polos opuestos se atraen y los iguales se repelen; la región invisible donde ocurre es un campo magnético.

Por qué importa

Las personas necesitaban explicar por qué algunas piedras atraían el hierro y por qué una brújula podía señalar una dirección. El problema era una acción invisible a distancia, sin cuerda ni contacto visible. El magnetismo ofrece una explicación útil y permite predecir atracciones y repulsiones.

Un ejemplo paso a paso

Coloca un imán alargado sobre la mesa, con el polo norte frente al polo norte de otro imán. Acércalos: se repelen. Gira el segundo imán para que su polo sur mire al norte. Vuelve a acercarlos: esta vez se atraen.

Un error frecuente

Es común pensar que todos los metales son atraídos por un imán. Es comprensible porque muchos objetos magnéticos conocidos parecen metálicos. Pero el papel de aluminio, el alambre de cobre y algunas monedas pueden no ser atraídos con fuerza; depende del material, no solo de que sea brillante o duro.

Dónde aparece

Una brújula usa un pequeño imán que se alinea con el campo magnético de la Tierra y ayuda a orientarse. Los imanes sujetan notas en la nevera, levantan algunos metales en chatarrerías y ayudan a girar a los motores eléctricos. Estos usos dependen de que interactúen los materiales y los polos adecuados.

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