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Sesgo de confirmación — Psicología, 11–13 años

Cuando creemos algo, tendemos a fijarnos en las pruebas que lo apoyan y a pasar por alto las que lo contradicen. Pensar bien incluye buscar a propósito información que pueda demostrar que nos equivocamos.

Buscar confirmación

El sesgo de confirmación es la tendencia a reunir, recordar o interpretar información de maneras que apoyan lo que ya pensamos. Puede ocurrirle a cualquiera, sobre todo cuando una creencia se relaciona con el orgullo, el miedo o la pertenencia. La mente no está simplemente mintiendo: hace una búsqueda eficaz, pero incompleta.

¿Por qué ocurre?

El mundo ofrece más información de la que podemos examinar, así que el cerebro usa atajos para decidir qué merece atención. Las pruebas que coinciden parecen útiles porque protegen una explicación y ahorran esfuerzo. Pero una explicación puede hacerse más fuerte solo porque seguimos alimentándola, no porque sea verdadera.

¿Tiene un patrón la moneda?

Sam cree que una moneda cae más veces de cara. Registra 10 lanzamientos: C, X, C, C, X, X, C, X, X, C, con 5 caras y 5 cruces. Si recordara solo las cuatro caras seguidas, su idea parecería confirmada. Anotar todos los resultados comprueba la idea en vez de elegir pruebas convenientes.

Un ejemplo lo demuestra

Un error común es tratar un ejemplo llamativo como una prueba, sobre todo si coincide con una sospecha previa. Es comprensible porque los hechos memorables se recuerdan fácilmente y parecen más importantes que los normales. Pregunta qué prueba iría en contra de la idea y búscala antes de decidir.

Comprobar afirmaciones en internet

El sesgo de confirmación importa al leer una publicación sobre alimentación, salud, deporte o alguien que ya te cae mal. Un lector cuidadoso comprueba quién hizo la afirmación, compara fuentes independientes y busca un desacuerdo serio. No significa tratar todas las opiniones como igual de sólidas, sino comprobar la afirmación con justicia.

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