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Vemos los objetos porque la luz entra en nuestros ojos — Educación física, 11–13 años

La luz de una fuente llega a un objeto y puede reflejarse hasta tus ojos. Esto explica la visión normal, los espejos y por qué cambiar la iluminación puede cambiar lo que ves.

La luz llega a tus ojos

No ves la mayoría de los objetos porque produzcan su propia luz. La luz del Sol o de una lámpara llega a ellos, rebota en muchas direcciones y parte de ella entra en tus ojos. Tu cerebro usa esa luz para construir la imagen de la forma y el color del objeto.

Por qué importa la reflexión

La gente se preguntaba cómo podía funcionar la visión en la oscuridad y por qué una superficie pulida muestra un rostro. La reflexión lo explica: la luz cambia de dirección en una superficie, y esa nueva dirección decide si llega a tus ojos. Una superficie lisa forma una imagen más clara porque los rayos reflejados siguen ordenados.

Ver un libro

Supón que una lámpara ilumina un libro rojo. Primero, la luz viaja desde la lámpara hasta el libro. Después, el libro refleja más luz roja que luz de otros colores. Por último, parte de esa luz entra en tus ojos y tu cerebro identifica el libro como rojo. En la oscuridad falta ese recorrido y cuesta verlo.

Los objetos normalmente no producen luz

Un error frecuente es decir que una mesa o un libro emite luz porque podemos verlo. Parece lógico porque la visión y la luz aparecen juntas. Normalmente el objeto solo refleja la luz de otra fuente; el Sol, una llama o una lámpara producen la luz original.

La reflexión en la vida real

Los espejos tienen una superficie lisa que refleja la luz de forma ordenada y forma una imagen. Las señales de tráfico y los reflectores de las bicicletas devuelven hacia los conductores la luz de los faros y ayudan a ser vistos de noche. Una pared rugosa también refleja luz, pero la dispersa y no funciona como un espejo.

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