La reflexión hace funcionar los espejos — Educación física, 7–10 años
La luz puede rebotar en una superficie en vez de ser absorbida o atravesarla. Una superficie lisa envía la luz de forma ordenada, y por eso vemos una imagen en un espejo.
La luz que rebota
Cuando la luz llega a una superficie, parte puede rebotar. Eso es la reflexión. Una superficie lisa y brillante devuelve los rayos cercanos de forma ordenada, mientras que una rugosa los dispersa en muchas direcciones y normalmente no forma una imagen clara.
Por qué necesitamos la reflexión
Vemos la mayoría de los objetos porque la luz de una fuente llega a ellos y después entra en nuestros ojos. Sin esa luz que vuelve, una lámpara podría brillar en una habitación oscura, pero no veríamos los objetos. Las superficies lisas reflectantes ayudan a dirigir la luz y permiten fabricar espejos y señales.
Ver un libro en un espejo
Coloca un libro delante de un espejo e ilumínalo con una linterna. La luz viaja de la linterna al libro, se refleja en el libro hacia el espejo y después en el espejo hacia tus ojos. Como los rayos llegan de forma ordenada, ves la imagen del libro.
La reflexión no ocurre solo en espejos
Un error común es pensar que solo un espejo refleja la luz. En realidad, el papel, las paredes, el agua y casi todos los objetos visibles reflejan algo de luz. El espejo parece especial porque su superficie lisa mantiene los rayos ordenados y forma una imagen clara.
La reflexión en la vida diaria
Los espejos permiten a los conductores ver detrás y a las personas comprobar su aspecto. Las bandas reflectantes de la ropa y las bicicletas devuelven la luz de los faros hacia los conductores, haciendo visible a quien las lleva por la noche. Las señales también usan reflexión para poder leerse con los faros.
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