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¿Real o de mentira? — Filosofía, 4–6 años

Los niños aprenden a notar la diferencia entre lo que ocurre en el mundo y lo que imaginan, y también que jugar a hacer como si puede tener significado.

Idea

Un dragón de juguete puede ser de mentira, aunque el juguete sea real y podamos tocarlo. Podemos disfrutar de una historia imaginaria sin decir que el dragón está debajo de la cama.

Por qué importa

Las personas siempre han necesitado distinguir las historias de los relatos sobre lo que ocurrió de verdad. Esto nos ayuda a estar seguros, confiar en información útil y dejar espacio para juegos, sueños e historias.

Pruébalo

Marta dice: «Hay un monstruo en el armario». Primero preguntamos qué vio: quizá un abrigo con dos botones brillantes. Después abrimos el armario con una persona adulta y comprobamos. El abrigo es real; el monstruo era una idea hecha de sombras.

Una trampa frecuente

Es fácil decir que las cosas de mentira no sirven porque no son reales. Es una idea comprensible: una hoguera de mentira no puede calentarnos. Sin embargo, jugar a hacer como si puede practicar sentimientos, ideas e historias, aunque no cambie la habitación real.

Fuera de la escuela

Esto ayuda cuando un amigo cuenta una historia graciosa, cuando un anuncio usa una imagen o cuando un sueño aterrador parece real al despertar. Podemos preguntar: «¿Ocurrió esto o es una historia, un sueño o un juego?»

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