¿Sigo siendo yo cuando cambio? — Filosofía, 4–6 años
Crecemos, aprendemos y cambiamos, pero seguimos llamándonos la misma persona. Este tema explora qué puede mantenerse igual y qué puede cambiar.
Un yo que cambia
Tu cuerpo, tus pensamientos, tus juegos preferidos y tus habilidades pueden cambiar mientras creces. Aun así, puedes decir «soy la misma persona», porque tus recuerdos, tu nombre y tu historia unen quien eras con quien eres hoy.
¿Por qué preguntarlo?
Las personas descubrieron un enigma: un bebé y un niño mayor tienen un aspecto distinto, pero la familia dice que son la misma persona. Preguntar qué hace que alguien siga siendo la misma persona ayuda a hablar de crecer, recordar y cambiar sin pensar que cambiar es desaparecer.
Una foto de Ana
Ana tiene cuatro años en una foto antigua: pelo corto, abrigo rojo y aún no sabe montar en bicicleta. Hoy tiene el pelo largo, un abrigo azul y sabe montar. Paso a paso: cambiaron su aspecto y sus habilidades; su nombre, sus recuerdos y la vida que continúa unen las dos fotos.
Si cambia, ¿es otra persona?
Es razonable pensar que una cara, una voz o un juego preferido distintos significan una persona nueva, porque las diferencias se ven fácilmente. Pero cambiar no rompe automáticamente la historia de una persona. Busca qué une los momentos de antes y de ahora y explica las pistas que encuentras.
Crecer
Esta idea aparece cuando miras fotos de bebé, marcas tu crecimiento o cuentas qué podías hacer el año pasado. También ayuda cuando un amigo dice «ya no se me da bien», porque las personas pueden cambiar sus habilidades y seguir siendo ellas mismas.
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