El ciclo de las rocas — Geografía, 11–13
Descubre cómo las rocas cambian de forma durante períodos muy largos, en vez de verlas como piezas permanentes de la Tierra.
Las rocas tienen una historia
Una roca puede fundirse, enfriarse, romperse, ser transportada o quedar comprimida bajo tierra. Estos cambios convierten un tipo de roca en otro, así que las rocas forman parte de un ciclo lento y no de una colección fija. El ciclo puede durar millones de años.
¿Por qué usamos un ciclo?
Si solo nombras rocas ígneas, sedimentarias y metamórficas, parecen tres cajas separadas. El ciclo explica cómo las rocas de la superficie cambian por el calor, la presión, la meteorización y el enterramiento. Sirve para describir cambios, no solo apariencias.
De la montaña a una roca nueva
Imagina granito expuesto en una montaña. Primero, la lluvia y el hielo lo rompen en granos, y un río los transporta. Los granos se depositan en capas, se compactan y se cementan hasta formar una roca sedimentaria; después, el calor y la presión pueden convertirla en metamórfica.
El ciclo no es un círculo perfecto
Un error común es dibujar todas las rocas siguiendo las mismas etapas y en el mismo orden. Parece lógico porque un círculo sugiere una ruta regular. En realidad, una roca puede saltarse etapas, seguir varios caminos o permanecer casi sin cambios durante muchísimo tiempo.
Leer el paisaje
Los geógrafos usan el ciclo de las rocas para explicar por qué hay acantilados en un lugar, cantos redondeados en otro y capas de roca en otro. También ayuda a elegir piedra para construir y a entender dónde pueden formarse cuevas, suelos o minerales útiles. Une paisajes visibles con procesos ocultos.
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