Nombrar objetos cotidianos — Lenguas extranjeras, 4–6 años
Aprende las palabras para las cosas que puedes ver y tocar, para hablar del mundo que te rodea.
La palabra para una cosa
Cada lengua tiene una palabra para las cosas conocidas, como libro, taza o puerta. Puedes decirla mientras señalas, sujetas el objeto o lo buscas. Así, la otra persona sabe exactamente qué cosa quieres decir.
¿Por qué nombramos las cosas?
Señalar no siempre basta: la taza puede estar lejos o puede haber tres tazas en la mesa. Las palabras de los objetos resuelven este problema y hacen el mensaje más preciso. Las personas las necesitaron para compartir herramientas, encontrar cosas y colaborar.
Un ejemplo real
En una mesa hay un lápiz, un libro y una pelota. Primero, mira la cosa que quieres. Después, elige su palabra: libro. Señálalo y di: «Libro, por favor». Tu compañero sabrá coger el libro, no el lápiz ni la pelota.
La palabra no es la cosa
Un error frecuente es decir la palabra de un objeto mientras señalas otro. Es comprensible: tus ojos pueden moverse deprisa y puedes conocer las dos palabras. Ve más despacio, mira bien y une la palabra con la cosa antes de hablar.
Dónde ayuda
Usas palabras de objetos al pedir un juguete, preparar una mochila o decir qué hay en el suelo. Un niño puede decir «zapato» cuando falta uno. La misma habilidad ayuda en una tienda, en casa o al viajar a otro país.
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