Reparar el daño — Ética, 11–13 años
Una disculpa importa, pero las palabras por sí solas no deshacen todo daño. Reparar de forma ética significa reconocer lo ocurrido, escuchar a la persona afectada, arreglar lo que se pueda y cambiar aquello que causó el problema.
Mejorar las cosas después de causar un daño
Cuando una acción nuestra hiere a alguien o estropea algo, la responsabilidad ética no termina con decir «lo siento». Debemos afrontar lo ocurrido, dejar hablar a la persona afectada, reparar el daño práctico y tomar medidas para que sea menos probable repetirlo.
Por qué importa reparar
El daño puede romper la confianza, quitar a alguien la oportunidad de participar o dejar una pérdida real. Las comunidades desarrollaron disculpas, compensaciones y otras formas de reparación porque el castigo por sí solo quizá no restaure lo dañado. Reparar también demuestra que la persona perjudicada no es invisible.
Reparar un proyecto roto
Derribas sin querer la maqueta de la clase y rompes un ala. Primero, explica claramente lo que hiciste, sin culpar a la mesa. Después, pregunta al equipo qué ayudaría. Luego, dedica 30 minutos a reconstruir el ala y trae cartulina para sustituirla si hace falta. Por último, proponed guardar las maquetas fuera del paso.
«Ya pedí perdón, así que se acabó»
Es comprensible pensar que una disculpa sincera debería resolverlo todo, sobre todo si no pretendías causar el daño. Pero la otra persona puede seguir afrontando una pérdida, vergüenza o trabajo extra. Una disculpa inicia la reparación; no te da control sobre la rapidez con que se recupera alguien.
Después de discusiones y errores
La reparación aparece después de una discusión, un mensaje imprudente, dañar algo prestado o excluir a alguien de un grupo. A veces significa sustituir un objeto; otras, corregir una historia falsa, hacer sitio a alguien o cambiar un hábito. Las necesidades de la persona afectada ayudan a decidir qué reparación es real.
Sigue explorando
Otros idiomas
Cargando MyLeoNes™…