Consentimiento y límites personales — Ética, 11–13 años
Descubre que cada persona decide sobre su cuerpo, sus cosas, su tiempo y su información personal, y que un sí verdadero es libre y puede cambiar.
Un sí tiene que ser real
El consentimiento significa que una persona acepta libremente algo que le afecta. No es silencio, adivinar, presión ni un sí provocado por miedo. Una persona puede decir que no, cambiar de opinión o aceptar una parte sin aceptar todo.
El problema que resuelve
Sin consentimiento, una persona con más poder puede decidir por otra y fingir que es normal. Preguntar antes protege la confianza, la seguridad y la dignidad. También aclara la responsabilidad: querer algo nunca equivale a tener permiso para hacerlo.
Compartir una foto
Maya hace una foto graciosa de Leo en el entrenamiento y quiere publicarla en el chat del grupo. Le pregunta y Leo responde: «Ahí no, por favor». Maya no la publica; pregunta si estaría bien enviarla en privado a dos amigos. Leo vuelve a decir que no, así que la foto queda privada.
La trampa del permiso
Un error comprensible es pensar que un sí permite cualquier acción parecida. Parece natural porque el primer sí muestra confianza. Pero el permiso tiene un tema, un lugar, un momento y un límite; vuelve a preguntar si cambia alguno y acepta un no sin insistir.
Dónde aparece
El consentimiento importa al pedir auriculares prestados, tocar a alguien, grabar, reenviar mensajes, entrar en una habitación o hacer planes para un grupo. En internet, reenviar un mensaje privado también afecta a otra persona. Si hay presión, amenazas o desigualdad de poder, pide ayuda a un adulto de confianza.
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