Pensar en las consecuencias — Ética, 7–10 años
Una decisión puede afectar a las personas más tarde, no solo en el momento de tomarla. Pensar por adelantado ayuda a detectar un posible daño antes de que ocurra.
Mirar un paso más allá
Antes de decidir, imagina qué puede pasar después y a quién podría afectar. Esto no significa predecirlo todo perfectamente. Significa fijarse en los resultados probables y escoger, cuando sea posible, un camino más seguro o considerado.
Por qué hay que prever las consecuencias
Una decisión rápida puede resolver nuestro problema y crear uno mayor para otra persona. Empezamos a pensar en las consecuencias porque las reglas no pueden cubrir todas las situaciones nuevas. Preguntar «¿Qué puede pasar después?» nos ayuda a juzgar mejor, en vez de seguir solo el impulso del momento.
La pelota cerca de la ventana
Una pelota rueda junto a una ventana. Primero, Sam quiere darle una patada fuerte porque es más rápido. Después, se fija en el cristal, en las personas cercanas y en el coste de romper una ventana. Aleja la pelota y la chuta hacia el espacio abierto. El juego continúa sin causar daños innecesarios.
Pensar solo en el ahora
Un error comprensible es fijarse solo en la recompensa que vemos ahora. Un mensaje gracioso puede provocar risas enseguida, mientras que su efecto en la persona que aparece puede notarse más tarde. La mejor pregunta no es solo «¿Será divertido?», sino también «¿Qué puede provocar después?»
Una pausa antes de actuar
Este hábito ayuda al elegir un juego, publicar algo en internet, gastar dinero o moverse por un lugar concurrido. Haz una pausa, nombra un resultado probable y comprueba quién podría verse afectado. Unos segundos de reflexión pueden evitar una caída, una discusión o un daño difícil de deshacer.
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