Los puentes necesitan espacio para dilatarse — Ingeniería, 7–10 años
Los materiales cambian de tamaño con la temperatura, por eso los ingenieros dejan huecos seguros en vez de fijar un puente por completo.
Los materiales se mueven un poco
La mayoría de los materiales se dilatan al calentarse y se contraen al enfriarse. El cambio puede ser pequeño, pero un puente largo tiene muchos metros de material, así que el movimiento total importa. Las juntas de dilatación y los apoyos deslizantes dejan que el puente se mueva sin romperse.
Por qué se deja un hueco
Un puente está expuesto a noches frías, al sol caliente y a los cambios de estación. Si sus extremos estuvieran completamente sujetos, la dilatación empujaría los apoyos y produciría grietas o deformaciones. El problema no es que el puente se mueva, sino que necesita un lugar seguro para hacerlo.
Un pequeño cambio en un puente largo
Imagina un puente de acero de 100 metros que se alarga 1 centímetro cuando hace calor. Si sus dos extremos estuvieran atrapados, ese centímetro extra no tendría adónde ir y el acero podría doblarse o empujar mucho los apoyos. Una junta de dilatación se abre o se cierra aproximadamente esa distancia y mantiene seguro el puente.
Un hueco no es una debilidad
Un hueco puede parecer un error porque solemos pensar que los objetos fuertes no tienen espacios. Aquí el hueco cumple una función: evita que el puente quede comprimido cuando crece. Los ingenieros dan forma a la junta y la cubren para que pasen las ruedas, mientras el espacio oculto permite el movimiento.
Dónde se permite el movimiento
Puedes ver relieves o tiras metálicas atravesando un puente: a menudo cubren juntas de dilatación. Ideas parecidas se usan en vías de tren, aceras largas y tuberías. Los ingenieros también dejan espacios calculados alrededor de algunos tejados y paredes, porque los diseños seguros tienen en cuenta el calor y el frío.
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