Razonamiento marginal — Economía, 14–17
El razonamiento marginal pregunta cuánto cuesta y qué aporta una unidad más. Te ayuda a comparar el siguiente paso, en vez de tratar cada decisión como todo o nada.
La unidad siguiente
El razonamiento marginal mira el cambio causado por una unidad más: una hora, una porción, una persona o un kilómetro. Comparas el beneficio extra con el coste extra, no los totales. La pregunta es: ¿merece la pena dar el siguiente paso?
¿Por qué comparar el siguiente paso?
Un total puede esconder una mala decisión final. La entrada del cine quizá ya esté pagada, pero comprar un tentempié caro es una elección nueva, con un coste y un beneficio nuevos. Los economistas usan este enfoque porque muchas decisiones reales se toman paso a paso.
Una hora más de estudio
Has estudiado dos horas y esperas conseguir 8 puntos más en el examen con una hora adicional. Esa hora te impide ganar 6 € en un turno, así que su coste de oportunidad es 6 €. Si para ti esos puntos valen más de 6 €, estudia; si no, acepta el turno. La comparación se refiere solo a esa hora.
La trampa del coste hundido
Un error común es continuar porque ya has gastado dinero o tiempo. Parece sensato: parar puede sentirse como admitir que la decisión anterior fue equivocada. Pero un coste pasado no se puede recuperar, así que no debe decidir el siguiente paso. Compara solo los costes y beneficios futuros adicionales.
Pequeñas decisiones por todas partes
Usas el razonamiento marginal cuando decides si repasas 20 minutos más, añades datos a tu tarifa móvil o aceptas otro turno. Un restaurante lo usa para decidir si abrir una noche extra generará ventas suficientes para pagar el personal y la energía adicionales.
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