Especialización y división del trabajo — Economía, 7–10 años
Las personas pueden hacer más o mejor cuando cada una se concentra en una tarea y después comparte los resultados.
Una tarea para cada persona
Un grupo suele trabajar más deprisa cuando divide un trabajo en partes y cada persona practica una. Un panadero puede preparar la masa, otra persona dar forma al pan y otra atender a los clientes. Juntos consiguen un resultado.
¿Por qué dividir el trabajo?
Hace mucho tiempo, las personas vieron que una sola no podía ser rápida en todas las partes de un trabajo. Repetir una tarea desarrolla la habilidad y ahorra tiempo al cambiar de herramientas o métodos. La división del trabajo resuelve ese problema, pero hay que compartir justamente y conocer el plan.
Una tienda de bocadillos
Mia tarda sola 6 minutos en preparar un bocadillo: 2 minutos para el pan, 2 para el relleno y 2 para envolverlo. Con tres personas, cada una repite una tarea y necesita 2 minutos por bocadillo. En 6 minutos, el equipo puede hacer 3 en vez de 1, si se organiza bien.
La trampa: más rápido siempre es mejor
Es tentador pensar que dividir cualquier trabajo siempre mejora las cosas. Pero una tarea repetida puede cansar, y un equipo puede dejar de aprender otras habilidades. Si una parte se hace mal o nadie comprueba el resultado, todo el producto puede empeorar.
Dónde se ve
Puedes ver la división del trabajo en un restaurante: una persona toma los pedidos, otra cocina y otra limpia las mesas. Los hospitales, las granjas y las fábricas también usan funciones diferentes. Funciona mejor cuando las tareas están conectadas y se puede avisar si algo falla.
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