Terremotos y ondas sísmicas — Ciencias de la Tierra, 11–13 años
Comprende cómo un movimiento repentino en una falla libera energía almacenada y cómo las ondas sísmicas muestran dónde comenzó un terremoto.
Una liberación repentina de energía
Un terremoto ocurre cuando las rocas se mueven de repente a lo largo de una fractura llamada falla. Durante un tiempo, la fricción puede mantenerlas quietas mientras aumentan las fuerzas. Cuando las rocas se deslizan, la energía almacenada viaja por el suelo en forma de ondas sísmicas y hace temblar la superficie.
¿Por qué estudiar las ondas sísmicas?
Un terremoto comienza bajo tierra, donde nadie puede observarlo directamente. Hacía falta una manera de localizar su inicio y comparar su tamaño. Los sismómetros registran cuándo llegan las ondas; las diferencias de tiempo entre varias estaciones permiten localizar el foco, y la fuerza de las ondas ayuda a describir el suceso.
Localizar un terremoto
Imagina que tres estaciones detectan el mismo terremoto. En la estación A, la onda P, más rápida, llega 20 segundos antes que la onda S, más lenta; en B la diferencia es de 40 segundos y en C de 60. Una diferencia mayor significa mayor distancia, así que el foco está donde se cruzan los círculos trazados desde A, B y C.
La magnitud no es lo mismo que el temblor
Es razonable pensar que el terremoto que más te hace temblar es el mayor. Pero el movimiento de un lugar también depende de la distancia, el tipo de suelo, los edificios y la profundidad. La magnitud describe la energía liberada en el foco; la intensidad describe los efectos en un sitio concreto.
Reducir el riesgo de terremotos
La ciencia de los terremotos ayuda a diseñar edificios que se deformen sin caer, fijar estanterías y construir puentes más seguros. La vigilancia puede dar avisos cuando llegan las primeras ondas, más rápidas, antes que las fuertes, pero no puede predecir el día exacto. Prepararse importa porque permite actuar antes o durante el temblor.
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