Las capas de la Tierra — Ciencias de la Tierra, 11–13 años
La Tierra no es una bola sólida hecha de un solo material. Sus capas tienen distintas temperaturas, materiales y comportamientos, y los científicos usan pistas de la superficie para investigar qué hay debajo.
Un planeta en capas
La Tierra está formada por grandes capas: la corteza, delgada; el manto, caliente; el núcleo externo, líquido; y el núcleo interno, sólido. No son cáscaras perfectas que se puedan cortar con un cuchillo, sino regiones que cambian con la profundidad.
¿Por qué dividimos la Tierra en capas?
Las personas no pueden perforar ni cerca del centro: los pozos más profundos alcanzan una distancia diminuta comparada con el radio terrestre. Para explicar terremotos, volcanes y el campo magnético, los científicos estudiaron ondas sísmicas y otras pruebas para cartografiar regiones ocultas.
Leer una pista sísmica
Imagina que una estación sísmica registra una onda que atraviesa roca sólida, pero no líquido. Los científicos comparan cuándo llega a distintas estaciones y descubren que desaparece al cruzar una parte de la Tierra. Ese patrón apoya la idea de un núcleo externo líquido, aunque nadie lo haya visto directamente.
No todas las capas son sólidas
Es común imaginar todas las capas como roca dura, porque los mapas y diagramas usan colores y líneas sólidas. Es una idea comprensible: la corteza y gran parte del manto son sólidos. Pero el núcleo externo es líquido y el interno es sólido, porque la enorme presión cambia el comportamiento del hierro.
Un modelo para investigar la realidad
Este modelo de capas ayuda a los geólogos a interpretar registros de terremotos, actividad volcánica y el campo magnético terrestre. También ayuda a los ingenieros a pensar cómo se mueve el calor por el planeta. Es útil porque permite poner a prueba una estructura invisible, no porque sea una fotografía del interior.
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