El ciclo de las rocas — Ciencias de la Tierra, 7–10 años
Las rocas no son siempre iguales. El calor, la presión, el agua y el tiempo pueden transformar un tipo de roca en otro.
Las rocas pueden cambiar
Una roca puede fundirse, enfriarse, romperse en trozos o quedar comprimida bajo tierra. Estos cambios ocurren muy despacio, así que una roca puede tardar muchísimo en convertirse en otra. El ciclo de las rocas es este viaje continuo.
¿Por qué hay un ciclo?
Las personas veían rocas diferentes y necesitaban explicar cómo se formaban y por qué aparecían rocas nuevas. El ciclo resuelve este misterio: la Tierra no fabrica rocas una sola vez. Su calor, sus movimientos, la lluvia y el viento reutilizan materiales antiguos.
Un trozo de arenisca
Imagina un acantilado de arenisca. Primero, la lluvia y el viento sueltan granos de arena. Después, los granos se acumulan en una capa y quedan apretados, formando arenisca. Si se entierra y se calienta, puede cambiar a otra roca; si se funde, el magma enfriado puede formar una nueva.
La confusión habitual
Es fácil pensar que todas las rocas siguen un camino ordenado: piedra, roca y nada más. Parece razonable porque las rocas se ven sólidas y permanentes. En realidad, cada roca puede seguir rutas distintas, y una misma roca puede cambiar más de una vez.
Leer un paisaje
Los geólogos usan el ciclo de las rocas para averiguar qué ocurrió en un lugar hace mucho tiempo. Las capas, los cristales y las grietas pueden indicar si una roca se enfrió a partir de material fundido, nació de capas o cambió bajo tierra. Así estudian montañas, volcanes y piedras útiles.
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