Los fósiles cuentan la vida del pasado — Ciencias de la Tierra, 7–10 años
Un fósil es un resto o una señal de un ser vivo conservado en una roca. Los fósiles permiten investigar la vida de hace mucho tiempo, antes de que existieran las personas.
Qué es un fósil
Un fósil puede ser un hueso, una concha, un diente, una huella o incluso un túnel dejado en un sedimento antiguo. Normalmente, las partes blandas desaparecen y los minerales rellenan o sustituyen poco a poco las partes duras. La roca conserva una pista de un ser vivo que existió hace mucho.
Por qué importan los fósiles
Los científicos necesitaban pruebas para conocer seres vivos y ambientes que nadie había visto. Los fósiles resuelven este problema al conservar pistas en las capas de roca. Una concha encontrada en lo alto de una montaña puede mostrar que esa zona estuvo bajo el mar.
Leer una pista fósil
Una roca contiene una huella de tres dedos. Paso 1: los científicos la miden; por ejemplo, tiene 24 centímetros de largo. Paso 2: comparan su forma con huellas de animales conocidos. Paso 3: si la capa de roca tiene 120 millones de años, deducen que un animal de tres dedos pasó por allí entonces. La huella es una prueba, no una fotografía perfecta.
La confusión habitual
Es fácil pensar que cualquier hueso viejo es un fósil, porque ambos son duros y pueden estar en el suelo. Un fósil se ha conservado mediante procesos naturales, a menudo dentro de una roca, durante muchísimo tiempo. Un hueso reciente sigue siendo un hueso normal aunque esté sucio, seco o enterrado.
Los fósiles fuera de la escuela
Los paleontólogos usan fósiles para reconstruir animales, plantas y ambientes antiguos. Las exposiciones de los museos, los documentales de historia natural y algunos hallazgos en obras dependen de estas pruebas. Los fósiles también ayudan a comparar capas de roca de distintos lugares, pero no responden por sí solos a todas las preguntas.
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