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Crear tensión dramática — Teatro, 11–13 años

La tensión hace que el público quiera saber qué ocurrirá después. Crece cuando algo importa y el resultado es incierto.

Hacer que importe el momento siguiente

La tensión dramática es la sensación de que puede ocurrir algo importante, pero aún no sabemos cómo terminará. Un personaje debe querer, arriesgar o proteger algo. El público sigue mirando porque la próxima decisión podría cambiar la situación.

El problema de una escena plana

Una escena puede tener diálogo y movimiento y, aun así, parecer vacía si nada está en juego. La tensión resuelve el problema de dar al público una razón para prestar atención. Nace de la incertidumbre, la presión del tiempo, una decisión difícil o una información que una persona tiene y otra necesita.

Una llave desaparecida

Una escena empieza con Ana, que debe salir en dos minutos, pero no encuentra la llave de casa. Paso 1: mostrar el reloj, para que el tiempo importe. Paso 2: hacer que Ana busque en tres lugares y falle. Paso 3: revelar que Leo puede tener la llave, pero no responde. Ahora el público quiere saber si Ana lo encontrará y podrá salir.

Gritar no es lo mismo que crear tensión

Un error común es hacer que todos los momentos tensos sean ruidosos, rápidos y enfadados. Parece razonable porque el peligro puede hacer gritar a la gente, pero la incertidumbre silenciosa puede ser más poderosa. Una pausa antes de responder, una puerta cerrada o un personaje tranquilo que oculta algo pueden atrapar más al público.

Historias que nos hacen seguir mirando

Hay tensión dramática en los misterios, las películas de aventuras, el teatro y hasta en una historia contada alrededor de una mesa. Un partido de fútbol puede crear incertidumbre sobre el resultado, pero una escena dramática necesita algo más que ruido: alguien debe preocuparse por lo que ocurre. La tensión sirve para construir una historia, no para fingir que la vida normal siempre es peligrosa.

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