El monólogo dramático — Teatro, 11–13 años
Cómo el discurso prolongado de una persona puede revelar un pensamiento, recuerdo o decisión y seguir afectando al público y a la historia.
Idea
Un monólogo es un discurso prolongado de un intérprete. No es simplemente un turno largo de conversación: permite pensar en voz alta, recordar, persuadir o decidir. Aunque ningún personaje responda, el discurso debe dirigirse a alguien o algo y cambiar mientras avanza.
Por qué importa
A veces una obra necesita mostrar pensamientos que no se entienden solo por las acciones de un personaje. El monólogo lo resuelve dando al público acceso directo a su razonamiento, pero debe mantener una función dramática. Tradicionalmente, estos discursos también permiten oír la visión privada o una decisión importante de un personaje.
Ejemplo paso a paso
Imagina que Leo debe disculparse con su hermana, pero está solo antes de que ella entre. Primero practica decir: rompí tu maqueta. Después admite que tenía celos y deja de ensayar la excusa. Luego oye pasos, decide contar la verdad y coloca la pieza rota sobre la mesa. El monólogo avanza del miedo a la sinceridad y a la acción.
Error frecuente
Un error frecuente es escribir un monólogo como una lista de datos para el público. Parece lógico porque el intérprete está solo y necesita explicar la situación. El drama es más fuerte cuando quien habla quiere algo ahora, cambia de opinión o descubre un riesgo, de modo que cada parte hace algo en vez de limitarse a informar.
Dónde aparece
Los monólogos aparecen en obras de teatro, películas, recitales de poesía y algunos dramas sonoros. Pueden permitir que alguien cuente un recuerdo, pronuncie un discurso público o revele una decisión. No son iguales que cualquier discurso de la vida real: están construidos para que el público siga un cambio significativo.
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