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Construir un personaje — Teatro, 11–13 años

Un personaje es más que un disfraz o un nombre. Los actores muestran quién es alguien mediante sus decisiones, sentimientos, acciones y la forma en que responde a otras personas.

Un personaje se muestra mediante sus decisiones

Cuando interpretas a un personaje, no te limitas a decir cómo es. Lo muestras con la voz, los movimientos, la expresión y las decisiones: una persona orgullosa puede rechazar ayuda, mientras que una persona preocupada puede mirar continuamente hacia la puerta. Las acciones pequeñas cuentan mucho.

Por qué importan las decisiones

El problema en el teatro es que el público no puede leer los pensamientos de un actor. Si alguien solo dice «Tengo miedo», la emoción puede parecer plana. Las decisiones del personaje hacen visible su mundo interior, para que el público comprenda sin que todo tenga que explicarse directamente.

Ejemplo: mostrar celos

Imagina que la amiga de Lina consigue el solo que ella quería. Primero, decide qué desea Lina: reconocimiento. Después, elige acciones visibles: sonríe demasiado, aplaude tarde y esconde su hoja de audición. Luego dice «Estarás genial», pero deprisa y mirando a otro lado. El público percibe los celos sin que Lina los nombre.

El disfraz no es todo el personaje

Es comprensible pensar que un sombrero, un acento o una forma graciosa de andar crea un personaje completo. Esos detalles se ven fácilmente y por eso parecen poderosos. Pero si todas las frases y acciones siguen iguales, el personaje queda vacío. Usa el aspecto como pista y añade un deseo, un miedo y decisiones que cambien.

Personajes fuera del escenario

La misma habilidad sirve al escribir un cortometraje, una escena de videojuego o un cómic. Un personaje creíble toma decisiones por alguna razón, aunque no la diga. También ayuda en la vida real: observar cómo habla y actúa alguien puede ayudarte a comprender su punto de vista, sin suponer que lo sabes todo sobre esa persona.

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