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Acotaciones — Teatro, 14–17 años

Cómo un guion comunica movimiento, sonido, espacio y decisiones interpretativas más allá de las frases.

Un guion tiene más que diálogos

Las acotaciones son las partes del guion que sugieren lo que puede verse u oírse: una puerta se cierra de golpe, un personaje cruza la sala o la luz se apaga. No son la representación misma. Dan información a intérpretes, dirección y diseño, pero dejan espacio para interpretar.

Por qué hacen falta

Una obra debe funcionar en un espacio físico compartido, no solo en la imaginación de quien lee. Sin algunas acotaciones, una frase como «No tengo miedo» podría gritarse, susurrarse o decirse mientras el personaje se marcha. Las acotaciones transmiten información esencial de la página a quienes crean la escena.

Una acotación, tres decisiones

El guion dice: «Lena entra con un abrigo mojado. Mira la silla vacía». Primero, la actriz entra con el abrigo, mostrando que acaba de llover. Después fija la mirada en la silla, dándole importancia. Por último, la dirección decide si la pausa dura dos o diez segundos. La misma acotación puede crear significados distintos.

Tomar las acotaciones como órdenes

Es comprensible representar todas las acotaciones exactamente del mismo modo, como si fueran órdenes técnicas. Algunas son precisas, pero otras describen un efecto u ofrecen una posibilidad. Pregunta qué quiere que el público observe la acotación y elige después una acción física clara que cumpla esa función.

Leer instrucciones en la vida real

Las acotaciones enseñan a observar cómo unas instrucciones escritas guían una acción sin controlar todos los detalles. El mismo equilibrio aparece en recetas, señales de seguridad, guiones cinematográficos e interfaces. Unas buenas instrucciones aclaran la acción importante y dejan libertad a quien las utiliza.

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