Los casos de los sustantivos latinos — Lenguas clásicas, 11–13 años
La terminación de un sustantivo puede mostrar qué función cumple en una oración, aunque cambie de lugar.
Qué hace un caso
En latín, un sustantivo puede cambiar de terminación para mostrar su función en la oración. Una terminación puede señalar quién actúa, otra quién recibe la acción y otra la posesión. El caso funciona como una pequeña etiqueta unida al nombre.
Por qué el latín necesita casos
Las oraciones latinas pueden cambiar el orden de las palabras con más libertad que el español o el inglés. Sin las terminaciones, «la niña ve al lobo» podría confundirse con «el lobo ve a la niña». Los casos resuelven el problema al mostrar quién actúa y quién recibe la acción.
Leer una oración corta
Miremos «puella rosam portat»: puella termina en -a, así que es el nominativo, quien actúa; rosam termina en -am, así que es el acusativo, lo que se transporta; portat significa «lleva». Juntando las pistas: «La niña lleva una rosa».
La trampa del orden de palabras
Un error común es traducir el primer sustantivo como quien actúa y el siguiente como quien recibe la acción. Parece lógico porque el español y muchas lenguas modernas suelen usar ese orden. En latín, comprueba primero las terminaciones: «lupum puella videt» sigue significando «la niña ve al lobo».
Los casos en el mundo cercano
Encontramos casos latinos en inscripciones, lemas, etiquetas de museos y nombres de plantas o animales. También ayudan a reconocer cómo las lenguas de origen latino formaron palabras como «acuático», a partir de aqua, agua. Son especialmente útiles al leer textos antiguos; no explican todas las frases modernas.
Sigue explorando
Otros idiomas
Cargando MyLeoNes™…