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El imperfecto y el perfecto en latín — Lenguas clásicas, 14–17

Aprende a distinguir una acción en curso o repetida de otra presentada como terminada. La elección cambia la forma de la historia, no solo su fecha.

Escena abierta o hecho terminado

El imperfecto latino te mantiene dentro de la acción: «ella caminaba» o «solía caminar». El perfecto se aparta y presenta la acción como un todo: «ella caminó» o «ha caminado». Los dos pueden señalar el pasado, pero lo muestran de forma distinta.

Por qué no basta un solo pasado

Al contar una historia hay que separar el fondo de los acontecimientos: puede llover mientras una puerta se abre de repente. El latín ofrece dos puntos de vista: el imperfecto pinta el ambiente o un hábito, y el perfecto marca el hecho que hace avanzar la historia.

Una puerta en la historia

Lee dum puella cantabat, lupus intravit: «mientras la muchacha cantaba, entró el lobo». Cantabat está en imperfecto: el canto forma el fondo que continúa. Intravit está en perfecto: entrar es un hecho terminado. Si ambos fueran imperfectos, parecerían dos acciones desarrollándose a la vez.

No traduzcas solo por la fecha

Es tentador llamar simplemente «pasado» a las dos formas, porque ambas pueden hablar de ayer. Es razonable hacerlo para localizar el tiempo. Después haz una segunda pregunta: ¿ves la acción mientras ocurre o la cuentas como un paso terminado?

Hacer avanzar una historia

Al traducir unas memorias, una inscripción o un texto histórico, la elección del tiempo controla la cámara: el imperfecto mantiene el plano abierto y el perfecto enfoca un hecho. También importa en los relatos actuales, que separan fondo y acción.

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