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Las palabras latinas para los colores — Lenguas clásicas, 4–6 años

Los nombres latinos de los colores pueden señalar una imagen romana. Los encontramos como pequeñas pistas en objetos antiguos y en nombres de plantas y animales.

Una palabra latina puede nombrar un color

Los romanos tenían palabras para los colores, igual que nosotros. Ruber significaba rojo, albus significaba blanco y niger significaba negro. Al aprender una de estas palabras, podemos relacionarla con una pieza, una imagen o un objeto de ese color.

¿Por qué nombrar los colores?

Una palabra para un color ayuda a señalar lo mismo sin tener que transportar el objeto. Un pintor, vendedor o narrador podía decir que una capa era roja o que una pared era blanca. La palabra resolvía un problema sencillo: cómo compartir lo que veían los ojos.

Relacionar ruber con rojo

Primero, mira tres tarjetas: una manzana roja, una concha blanca y una piedra negra. Después, di las pistas latinas: ruber, albus, niger. Por último, coloca ruber junto a la manzana roja. Has usado la palabra relacionando su sonido con el color que ves.

No te fíes de una palabra que parece conocida

Niger puede recordarte una palabra moderna, como «negro», y quizá intentes adivinar el color por el sonido. Es un atajo comprensible, pero los sonidos pueden engañarnos. Comprueba la imagen o el grupo de palabras: niger significa negro y albus significa blanco.

Los colores se esconden en nombres

Las palabras latinas de los colores aparecen a veces en nombres de plantas y animales. Rubus, el nombre de una planta de moras, está relacionado con ruber, rojo, y albus aparece en palabras como albino. Estas pistas ayudan a notar dónde se sigue usando el latín antiguo.

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