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Libertad de expresión — Educación cívica, 7–10

Por qué las personas necesitan espacio para compartir ideas, preguntas y críticas. Educación cívica, 7–10 años.

Una voz en la vida pública

La libertad de expresión significa que puedes compartir una idea, cuestionar una decisión o decir que no estás de acuerdo, con palabras, escritura, arte o una acción pacífica. No significa que todo el mundo tenga que estar de acuerdo contigo ni que cualquier acción sea inofensiva. Las demás personas tienen la misma libertad y merecen seguridad y respeto.

¿Por qué importa?

Una comunidad no puede detectar una injusticia ni mejorar una decisión si las personas tienen que callar. Esta idea creció a partir de luchas contra gobernantes que castigaban las críticas y controlaban todos los mensajes. Proteger la expresión deja espacio para debatir y descubrir, mientras las normas pueden proteger frente a amenazas, acoso y daños intencionados.

No estar de acuerdo sobre el parque

El ayuntamiento planea quitar una pequeña zona de juegos. Primero, te informas sobre el plan y su motivo. Después, escribes un mensaje tranquilo explicando por qué importa y propones un diseño más seguro. Luego lo compartes en una reunión y dejas que los demás respondan. Has usado tu expresión para influir sin amenazar a nadie.

La libertad no permite hacer daño

Es comprensible pensar: «Puedo decir cualquier cosa, así que nadie puede detenerme». La primera parte protege tus opiniones, pero las palabras también pueden amenazar, atacar o difundir mentiras dañinas a propósito. Un límite justo pregunta qué hacen esas palabras: no estar de acuerdo es distinto de intentar asustar o herir a alguien.

Dónde lo encuentras

Usas esta libertad cuando haces una pregunta en clase, creas un cartel sobre un asunto local, escribes a un periódico o criticas una decisión con respeto. Antes de hablar, comprueba los hechos y tu propósito. Di lo que piensas, explica por qué y deja espacio para que otros respondan.

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