Células madre y diferenciación celular — Biología, 14–17
Una célula madre puede producir más células y, con las señales adecuadas, originar tipos celulares especializados. Esto conecta el desarrollo temprano, la reparación de tejidos y los límites de la medicina regenerativa.
Muchos tipos celulares a partir de una célula inicial
Una célula madre no es simplemente una célula sin terminar. Puede dividirse y seguir produciendo células parecidas, o sus descendientes pueden activar conjuntos distintos de genes y convertirse en células nerviosas, musculares o sanguíneas. El ADN es casi el mismo; los genes activos les dan estructuras y funciones diferentes.
¿Por qué mantener flexibles algunas células?
Un embrión debe construir muchos tejidos a partir de pocas células iniciales, y un adulto tiene que sustituir células desgastadas. Las células madre resuelven ambos problemas al proporcionar células nuevas y conservar una reserva. Se estudian para entender el desarrollo y la reparación, pero su flexibilidad debe controlarse: una división sin freno puede formar un tumor.
Producir células sanguíneas
Empieza con una célula madre formadora de sangre en la médula ósea. Se divide en dos células: una sigue siendo madre y la otra recibe señales para seguir una ruta sanguínea. Tras más divisiones y cambios en la actividad de los genes, puede convertirse en un glóbulo rojo, que pierde el núcleo y transporta oxígeno. El proceso se controla mediante señales, no cambiando la secuencia del ADN.
El error comprensible
Es frecuente pensar que una célula especializada tiene una receta de ADN distinta de todas las demás. Parece razonable porque una neurona y una célula muscular son muy diferentes. Sin embargo, normalmente conservan casi el mismo genoma y utilizan partes distintas de él. Además, el potencial de una célula madre no es ilimitado: sus señales y su tejido determinan en qué puede convertirse.
Dónde aparece
Los trasplantes de médula ósea usan células madre formadoras de sangre para reconstruir el sistema sanguíneo tras una enfermedad grave. En los laboratorios también se cultivan organoides, tejidos pequeños y simplificados, para probar medicamentos y estudiar el desarrollo. Son útiles, pero no significan que ya podamos sustituir perfectamente cualquier órgano dañado ni convertir cualquier célula madre en cualquier tipo celular cuando queramos.
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