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Homeostasis: mantener estables las condiciones — Biología, 14–17 años

Los seres vivos funcionan mejor dentro de límites estrechos. La homeostasis es la manera en que las células y los órganos detectan cambios y ajustan el cuerpo, por ejemplo controlando la temperatura o la glucosa en sangre.

El cuerpo corrige los cambios

Tus células necesitan condiciones bastante estables, aunque cambie el mundo exterior. Unos sensores detectan el cambio y los órganos actúan para devolverlo a un intervalo seguro. Este ajuste constante es la homeostasis, no una inmovilidad perfecta.

¿Por qué corregir continuamente?

Las reacciones químicas de las células solo funcionan bien en condiciones adecuadas. El ejercicio puede calentarte y una comida puede elevar la glucosa en sangre; si no se controlaran, estos cambios podrían dañar las células. La homeostasis resuelve el problema mediante retroalimentación: un cambio provoca una respuesta que lo reduce.

Ejemplo: enfriar el cuerpo

Después de correr, tu temperatura interna puede subir de unos 37,0 °C a 38,0 °C. Los receptores térmicos avisan al cerebro; las glándulas sudoríparas producen sudor y los vasos de la piel se ensanchan. La evaporación y la pérdida extra de calor acercan la temperatura otra vez a 37,0 °C.

Trampa: estable significa sin cambios

Es razonable pensar que la homeostasis mantiene un número exacto, como un termostato fijado en 37,0 °C. En realidad, los valores suben y bajan alrededor de un objetivo. Lo importante es que la retroalimentación limita el cambio y recupera un intervalo seguro.

Uso: tratar la diabetes

La glucosa en sangre es una variable regulada por la homeostasis. Después de comer, la insulina ayuda a las células a captar glucosa y al hígado a almacenar parte; la diabetes altera este control. Las mediciones y los tratamientos buscan recuperar un intervalo más seguro, no reducir la glucosa a cero.

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