Las semillas pueden viajar — Biología, 4–6 años
Las plantas esparcen sus semillas hacia nuevos lugares con ayuda del viento, el agua, los animales o las personas, para que nazcan nuevas plantas lejos de la planta madre.
Las semillas llegan a nuevos lugares
Una semilla es el pequeño comienzo de una planta nueva, pero no puede caminar sola. El viento puede llevar una semilla ligera, el agua puede hacer flotar otra y un animal puede transportar una semilla pegajosa en su pelo. Si cae en un lugar adecuado, puede crecer una planta nueva.
Por qué se dispersan las semillas
Si cada planta nueva creciera justo al lado de su planta madre, estarían amontonadas y competirían por la luz, el agua y el espacio. Esparcir las semillas da a algunas la oportunidad de encontrar un lugar más libre. Las personas lo descubrieron al ver plantas lejos de las antiguas y observar cómo viajaban las semillas.
Una semilla de diente de león
Mira un diente de león con 20 semillas peludas. Primero, una brisa atrapa el pequeño paracaídas de una semilla. Después, la semilla flota 3 metros lejos de la flor. Por último, cae sobre tierra sin plantas. Si recibe agua y luz, esa semilla viajera puede empezar una nueva planta de diente de león.
No todas las semillas crecen
Es fácil pensar que una semilla crecerá donde caiga, porque parece preparada para convertirse en planta. Pero puede caer sobre una piedra, en agua profunda o donde haya muy poca luz. El error es comprensible: vemos las plantas que logran crecer, no las muchas semillas que no lo consiguen.
Cultivar y cuidar plantas
Los jardineros recogen semillas, las plantan en la tierra y a veces las llevan a un lugar nuevo. También pueden dejar flores para aves e insectos, que ayudan a mover semillas. Entender cómo viajan las semillas ayuda a cultivar plantas sin ponerlas todas en el mismo sitio abarrotado.
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