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Serigrafía — Arte, 14–17

La serigrafía empuja tinta a través de una plantilla abierta en una malla y crea imágenes repetibles, una capa de color cada vez.

Idea

En serigrafía, una pantalla de malla lleva una plantilla: las zonas bloqueadas detienen la tinta y las abiertas dejan que pase al papel, tejido u otra superficie. Deslizas una rasqueta por la pantalla para empujar la tinta. Normalmente, cada color necesita su propia plantilla y una pasada bien alineada.

Por qué

Una imagen pintada a mano es difícil de reproducir exactamente, mientras que un bloque tallado puede limitar la superficie o el detalle. La serigrafía resuelve la necesidad de imágenes potentes y repetibles sobre muchos materiales. Surgió de procesos con plantillas y se volvió importante en carteles, ropa, publicaciones y comunicación política.

Ejemplo paso a paso

Para imprimir una hoja con dos colores, dibuja el contorno negro y el interior verde como formas separadas. Haz dos plantillas y marca el papel con guías de registro. Imprime la capa verde y deja que se seque. Alinea la segunda pantalla con las guías e imprime el negro; un pequeño desplazamiento crea un borde doble visible.

Error frecuente

A menudo se supone que todos los colores pueden mezclarse libremente en una sola pantalla. Es lógico, porque al pintar puedes mezclar colores directamente. En serigrafía, cada plantilla controla dónde llega un color, así que una mala alineación o unas superposiciones transparentes pueden cambiar el color previsto y emborronar la imagen.

Uso

La serigrafía se usa en carteles, camisetas, portadas de discos, ediciones artísticas, rótulos y algunos circuitos electrónicos. Los artistas valoran su color plano e intencionado y las pequeñas diferencias entre impresiones hechas a mano. Sirve para imágenes repetidas, pero es menos práctica si cada ejemplar debe ser una pintura detallada y completamente distinta.

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