Impasto — Arte, 14–17
El impasto es pintura aplicada con suficiente grosor para conservar crestas, picos o marcas del pincel. La superficie pasa a formar parte de la imagen, porque la luz afecta a la pintura además del color.
Pintura con superficie física
La mayor parte de la pintura se extiende en una capa bastante plana, pero el impasto deja la pintura por encima del lienzo. Una pincelada puede parecer una cresta, un toque un pequeño pico, y la obra cambia con tu punto de vista o la luz.
Por qué los artistas acumulaban pintura
Los artistas usaban pintura espesa cuando una imagen plana no bastaba para sugerir energía, materia o el propio acto de pintar. En el siglo XIX, muchos hicieron visible la pincelada en vez de ocultarla, para que la superficie transmitiera emoción además de representación.
Construir un brillo con impasto
Pinta primero una esfera azul oscura con una capa fina. Mezcla blanco con un poco de azul, carga solo un lado de un pincel rígido y presiónalo cerca de la luz imaginada; deja visible la marca elevada, porque su borde y altura ayudan a que la esfera parezca redonda.
La trampa de la pintura demasiado gruesa
Un error comprensible es amontonar pintura por todas partes y llamarlo impasto. El grosor por sí solo no basta: una superficie pesada puede embarrarse, agrietarse u ocultar la estructura, mientras que el grosor intencionado refuerza la luz, el material o el movimiento.
Dónde resulta útil
El impasto aparece en pinturas expresivas, trabajos con espátula, murales y algunas ilustraciones tridimensionales. Resulta útil cuando quieres que una superficie capte la luz, muestre un gesto rápido o diferencie materialmente un objeto pintado de la pared.
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