Turnarse en una actuación — Arte, 4–6
En el arte en grupo no hace falta que todos actúen a la vez. Turnarse deja que se oiga cada sonido, movimiento o voz y ayuda al grupo a crear algo juntos.
Tu turno y luego el mío
Una actuación puede construirse por turnos: una persona se mueve, otra responde y una tercera añade un sonido. Turnarse no significa esperar sin hacer nada, sino escuchar el momento en que entra tu parte. Las partes pueden encajar como en una conversación.
¿Por qué turnarse?
Si todos hacen un sonido o movimiento a la vez, las partes pueden desaparecer entre tanta actividad. Turnarse resuelve el problema de que cada parte se oiga y da al público algo que seguir. También ayuda a los participantes a fijarse unos en otros y a decidir juntos en vez de trabajar solos.
Una pieza sonora para tres personas
Elegid tres sonidos: una palmada, un golpe de pie y un sonajero. La primera persona da dos palmadas; la segunda responde con dos golpes de pie; la tercera agita el sonajero una vez. Repetid la secuencia tres veces, dejando una pausa corta entre turnos. Ahora cambiad el orden y escuchad cómo cambia la pieza.
Esperar forma parte de la música
Puedes querer llenar todos los momentos de silencio porque no hacer nada puede parecer que has olvidado tu tarea. Es comprensible: tu parte importa y no quieres perderla. Pero una pausa deja sitio para que se oiga otra persona; cuenta en silencio, mira la señal y entra cuando sea tu turno.
Trabajar juntos fuera del arte
Turnarse sirve en una banda, un baile, una obra de teatro y un juego de grupo. También ayuda cuando las personas hablan en una reunión, responden a una pregunta o usan un objeto compartido. Escuchar tu turno demuestra respeto y facilita que todos aporten algo.
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