Planear una obra de arte — Arte, 4–6
Antes de hacer algo, un plan rápido puede ayudarte a decidir qué necesitas y qué quieres enseñar.
Una idea puede tener un plan
Un plan es un pequeño dibujo, unas marcas o palabras que muestran lo que podrías hacer. No es la obra terminada y no tiene que quedar bonito. Te ayuda a recordar la idea, elegir materiales y decidir qué hacer primero. Puedes cambiar el plan cuando descubras algo nuevo.
¿Por qué planear primero?
Hacer arte puede gastar papel, pintura, tiempo o espacio, que son limitados. Si empiezas sin decidir nada, quizá te quedes sin lo que necesitas antes de que aparezca la idea principal. Un plan ayuda a resolver ese problema sin quitarte libertad. Te da un punto de partida, no unas reglas que te atrapan.
Planea un animal de papel
Imagina que quieres hacer un gato de papel. Primero, dibuja un círculo grande para la cabeza y dos triángulos para las orejas. Después, marca dos ojos, una nariz y el lugar de los bigotes. Comprueba los materiales: una hoja, tijeras, pegamento y ceras. Al hacerlo, el plan te recuerda qué va primero, pero aún puedes ponerle rayas o una cola graciosa.
Un plan no es un examen
Puedes evitar hacer un plan porque el primer dibujo parece torpe o tiene errores. Es comprensible si piensas que un plan ya debe parecer una imagen perfecta. No es así. Un plan puede ser rápido, torcido e incompleto; sirve para ayudar a tus manos y a tu mente a empezar, no para recibir una nota.
Los planes ayudan a crear muchas cosas
Un cocinero mira una receta, un constructor mira un dibujo y quien hace ropa puede dibujar una forma antes de cortar. Estos planes ayudan a recordar los pasos y a usar bien los materiales. Tu plan puede ser para una tarjeta de cumpleaños, una cabaña, un baile o una marioneta. No necesitas muchas palabras: unas pocas marcas pueden bastar.
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