La arcilla se modela por etapas — Arte, 7–10
Un objeto de arcilla queda más fuerte y claro cuando lo construyes, unes, alisas y secas en el orden adecuado.
La arcilla necesita una secuencia
La arcilla es lo bastante blanda para cambiar de forma, pero no permanece así para siempre. Puedes presionarla, pellizcarla, enrollarla o unirla mientras se deja trabajar, y después perfeccionar la superficie antes de que se seque. Pensar por etapas ayuda a que el objeto no se hunda ni se agriete.
Por qué importan las etapas
Un bloque grueso de arcilla se seca por fuera antes que por dentro, así que los cambios bruscos pueden agrietarlo. Una pieza unida también puede caerse si solo la aprietas contra la superficie. Los artistas desarrollaron rayar, usar barbotina y secar poco a poco para que las partes se sujeten y cambien sin dañarse.
Unir un asa de arcilla
Enrolla dos rollos iguales de arcilla, de 8 centímetros cada uno, para el asa de una taza. Raya pequeñas líneas cruzadas en los extremos y en la taza, y añade un poco de barbotina. Junta los extremos, alisa las uniones y deja secar la taza lentamente bajo una lámina de plástico suelta.
La pieza pegada por fuera
Es tentador pegar un detalle de arcilla a una vasija y pensar que la presión lo sujetará. Parece lógico porque la arcilla húmeda es pegajosa, pero la superficie puede secarse y el detalle desprenderse. Raya ambas superficies, añade barbotina, aprieta bien y une los bordes.
La arcilla en objetos cotidianos
La misma forma de trabajar por etapas se usa en tazas, azulejos, figuras y ladrillos. Un alfarero construye la forma, une las piezas, revisa las paredes, la deja secar y después la cuece en un horno. El orden importa porque el objeto acabado debe resistir el uso, el calor y el agua.
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